Hombres y mujeres: Zonas erógenas…

piel

Las partes erógenas del cuerpo son aquellas que, al acariciarlas, producen deseo y placer. Los hombres y las mujeres son extremadamente distintos en este aspecto. Mientras que el hombre es más genitalizado, el cuerpo femenino es completamente una zona erógena. Muchas veces las mujeres no comunican lo que les gusta, por lo tanto, los hombres se van directamente a la penetración o a tocar los genitales femeninos sin ningún “pre”; sin embargo, las mujeres tienen el deber de comunicar sus preferencias para que así ambos disfruten de un buen “pre” y de un buen sexo.

En Gama te decimos cuáles son las zonas erógenas de los hombres y las mujeres.

Mujeres

  • Las zonas más importantes son: la boca, orejas, cuello, espalda -justo en la zona de la columna vertebral-, los senos, la zona del ombligo y enseguida debajo de él; las nalgas, las caderas y las rodillas.
  • Los pechos son la obsesión de los hombres y a las mujeres también están obsesionadas por mejorarlos, los quieren más grande, más chicos, etc. etc. No obstante, para la mujer es una zona que proporciona mucho placer al ser acariciada. El estímulo debe de ser delicado y suave por la extrema sensibilidad de esta parte del cuerpo. Los pezones es el área que más reacciona al tacto; ya que la areola y el pezón están conectados con áreas especiales del cerebro y neurohipófisis.
  • La zona genital donde se ubica la parte visible recibe el nombre de vulva, esta zona es hipersensible a las caricias.
  • El vello pubiano, que cubre el pubis y los labios mayores es altamente erótico. Las caricias sobre esta zona son tan estimulantes como placenteras.
  • Labios externos e internos, son sumamente sensibles al roce.
  • Clítoris es un área de estimulación fundamental para lograr una buena excitación sexual, así como también una buena lubricación y satisfacción sexual.

El cuerpo de la mujer está repleto de zonas erógenas; la experimentación y la  buena comunicación te ayudará a descubrirlas. ¡Manos a la obra!

Hombres

Explora cada centímetro de su cuerpo, y no solo pensará que eres fantástica en la cama, sino que se sentirá más inclinado a devolver el favor, lo cual tiene que ser bueno.

Cuero cabelludo

Hay muchísima tensión acumulada en el cuero cabelludo, y un buen masaje en la cabeza hará que casi todos los hombres se derritan mientras los liberas de su estrés.

Orejas

Muérde suavemente, chupa y sopla en y alrededor de ellas. No le metas la lengua si no estás segura de que le gusta.

Labios

Excítalo pasando sensualmente la lengua sobre su labio inferior. Prueba morderle con suavidad uno de sus labios o succionarlo al interior de tu boca. dale besitos. Experimenta con diferentes estilos de besar.

Cuello

Los besos suaves y arrastrados por el cuello hacen que a casi todos los hombres se exciten.

Hombros

Frotale los hombros mientras lo llevás a la cama y sé creativa con ellos durante el sexo. Cuando estés arriba y en pleno acto, dejá que tu pelo los roce.

Dedos

El viejo truco de chupar los dedos es un clásico, pero a los hombres les encanta porque les hace pensar en el sexo oral. Si eres capaz de mantener la cara seria, miralo a los ojos mientras lo hacés.

Pecho

Besalo mientras te encaminás hacia el sexo oral. O pellízcalo suavemente con una mano. Variá la presión para ver qué le gusta.

Espalda

Amasá, acariciá y deslizá las manos por su espalda. Usar lubricantes o polvos de talco facilitará las cosas.

Nalgas

A muchísimos hombres les gusta que les estrujen las nalgas. Otros aman que les pases las uñas por ellas durante el acto sexual.

Pene

El glande (la cabeza) es por lo general la parte más sensible de su pene. Presta especial atención a la corona (la cresta que va alrededor del glande) y al frenillo, que es esa especie de cordelito que hay bajo el glande.

Escroto y testículos

El escroto es el “saco” que contiene los testículos. Algunos hombres lo tienen demasiado sensible para tocarlo, pero a otros les encanta que se lo acaricien. Manejalos siempre con mucho cuidado, porque son delicados.

Perineo

Es la zona comprendida entre el pene y el ano, ideal para añadir sensaciones sin tener que ir más allá.

Ano y próstata

Conviene preguntar antes. Si te atrevés a entrar, podrás llegar hasta la próstata, que a veces se describe como el “punto G masculino”.

Muslos

Sube desde los pies hasta los muslos, mientras los mordisqueás. Pero ten cuidado: puede ser que tenga cosquillas.

Rodillas

Es otra de las zonas que nos olvidamos, pero están llenas de terminaciones nerviosas. Besale y acariciale la parte de atrás, por donde se doblan, y verás cómo le gusta.

Pies y dedos de los pies

Dale a tu chico un masaje de pies. Los reflexólogos aseguran que la planta está conectada a todas las partes del cuerpo.

¿Qué estás esperando?

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