¿Cómo superar la impaciencia?

IMPACIENCIASe supone que la paciencia es una cualidad que todos debemos de tener; sin embargo, vivimos en un mundo donde todo se realiza en cuestión de segundos. Infinidad de aparatos tecnológicos nos hacen la vida más sencilla y con sólo apretar un botón el trabajo está hecho, por ende, nos es un tanto complicado ser pacientes en pleno siglo XXI. Nos paramos frente al microondas, toqueteando los dedos sobre el mostrador. Esperar 90 segundos por nuestra comida es demasiado largo. Los programas de televisión proveen a que las personas tengan la atención de un pez de colores. Nos irritamos cuando tenemos que esperar en una fila, y estar atrapado en el tráfico nos puede llevar a una rabia muy intensa.

¿Qué es la impaciencia?

Es una respuesta al miedo. Sí, al miedo de no lograr lo que se está haciendo o a perderse de algo. Conduce a un deseo de controlar no sólo el resultado; sino cómo ese resultado se logrará.

Por ejemplo, Ana trabaja durísimo para obtener un ascenso, trabaja horas extras e incluso los fines de semana; sin embargo, se pregunta ¿Por qué no le dan la promoción ya? “No puedo esperar más” piensa. Pero ella ha puesto mucho empeño y dedicación, sería muy tonto tirar todo por la borda. No, esperará el ascenso, una vez obtenido todo será mucho mejor.

La frustración de Ana se debe a su impaciencia y al temor que siente de pensar en que no llegará a materializarse. Está muy centrada en que el ascenso llegará y cambiará todo, pero, ¿Qué va a cambiar exactamente? ¿Cuál es la esperanza que esta promoción le dará? ¿Más dinero? Por supuesto. ¿Reconocimiento? Tal vez. ¿Más respeto? Posiblemente. ¿Una carga de trabajo más ligero? Probablemente no. ¿Más felicidad? Es poco probable.

Ana tiene que sentarse y decidir qué es lo que ella realmente busca. ¿Qué representa esta promoción? Digamos que en este caso, piensa que esta promoción le hará sentirse más valorada. Tendrá una categoría superior en la empresa. Obtendrá más poder y responsabilidad. Por último, recibirá el reconocimiento que ha estado buscando, desde hace años. Pero, ¿Va esto realmente solucionar el problema? El núcleo del problema es que Ana no se siente valorada. No hay promoción o trabajo que vaya a arreglar eso de manera permanente. Claro, la promoción le hará feliz por unos días, incluso un par de semanas. Pero el momento auge desaparecerá, y Ana deslizará de regreso a la insatisfacción que ha padecido durante hace años. Ella una vez más no se sentirá valorada, porque se siente de esa manera en su interior. ¿Está buscando una solución externa para corregir un problema que en su interior no funciona?
Ana ha decidido que esta promoción seria el canal a través del cual su sentimiento de valor vendría. Está tratando de controlar el CÓMO. Ana emplea la máxima acción posible de forma a obligar que las circunstancias se plieguen a su voluntad. Si ella trabaja lo suficiente, si tienen que darle esa promoción. Excepto que la promoción no es realmente lo que Ana quiere. Ella quiere sentirse valorada. Está intentando tener esta promoción de la forma más ineficiente y más difícil. Un sentimiento de valor puede venir a través de muchos canales diferentes. El verdadero sentido de valor sólo puede venir de nosotros mismos, del interior. Ana se aferra a una creencia de que necesita cambiar. Sólo entonces se sentirá mejor de forma permanente. Y una vez que lo haga, bien podría obtener la promoción (fácilmente, y sin matarse) como resultado de ese cambio en su vibración.

¿Qué hacer ante la impaciencia y la frustración?

  • Reconoce que tienes miedo de no poder conseguir lo que sea que estés queriendo. Si estuvieras 100% seguro de que tendrías éxito, no sentirías impaciencia. Trabaja en calmarte y libera este miedo.
  • Ten en cuenta que quieres esto por una razón, por lo general una mucho más profunda. Identifica cual es la verdadera razón. Puede que no sea material, en absoluto. Puede ser una necesidad fundamental tuya que crees que realmente no puedes llenar.
  • Enfócate en la necesidad real que deseas rellenar, no en la forma en la que pensabas que tenías que rellenarla, qué es lo que te hizo impaciente en el primer lugar. Date cuenta de que hay muchas, muchas formas en que el Universo puede traer lo que realmente quieres. No tienes ni debes controlar el cómo.
  • Suéltate de la necesidad de que tu deseo se cumpla de una manera que podías prever. Siente el alivio de dejar ir su necesidad de controlarlo todo.
  • Medite. Al calmar la mente, tienes la oportunidad de escuchar lo que realmente está pasando dentro de ti. ¿Qué es realmente importante para ti? ¿Es el coche de deportivo o lo que el coche deportivo representa? A menudo estamos tan ocupados en el mundo de hoy, que no podemos escuchar nuestro verdadero yo por encima de todo el ruido. Dedica unos minutos cada día a sentarte en silencio y escuchar. Puede que te sorprendas.
  • Toma sólo acción inspirada. Si tú te encuentras en la frustración, desesperadamente tratando de forzar algún tipo de acción para lograr un resultado, estás empujando muy fuerte. Estás tratando de hacer el trabajo del Universo. Basta ya. Vuelve a la meditación y espere una idea o un fuerte deseo de hacer algo. No lo fuerces. Fluye con la misma. Recuerda: Si no es divertido, lo está haciendo mal.

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