Infidelidad masculina: Alelo 334

InfidelidadMasculinaDamas y caballeros, con ustedes… El culpable de que sus novios les pongan los cuernos: ¡El gen, Alelo 334! Esta noticia es viejita (2008), sin embargo, porque no volver a retomarla y más ahora que las relaciones amorosas se han transformado completamente, dónde la infidelidad está a la orden del día -no me digan que no-. Además, como quiero dejar de echarle tierrita a los hombres, les quiero ayudar dándoles la excusa perfecta para justificar -de una manera más inteligente- sus infidelidades y paren de decir la excusa tonta: “No es lo que parece.”

En la genética del hombre habita un gen llamado Alelo 334, éste gestiona la vasopresina, es una hormona que se produce naturalmente, por ejemplo, en los orgasmos. De acuerdo a un estudio realizado en el Instituto Karolinska de Estocolmo. De ahí se derivó que los hombres dotados de esta variante del gen no sean aptos para tener una relación estable y menos fiel. ¿Cómo ven?

Alelo 334 está presente en el cerebro de la mayoría de los mamíferos. Hasse Walum, del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Karolinska, apunta que “Es la primera vez que se asocia la variante de un gen específico con la manera en que los hombres se comprometen con sus parejas.”

“El análisis se llevó a cabo durante al menos cinco años con parejas heterosexuales -más de 1.000, de las cuales 550 eran gemelos- que confesaron en test psicológicos si se sentían felices, cómo era su convivencia, si reían o besaban a menudo y sobre el futuro de su relación.

Y el resultado fue que los hombres con el alelo 334 -dos de cada cinco en este estudio- afirmaron tener lazos menos fuertes con su pareja y, además, éstas reconocieron que se sentían menos satisfechas con sus cónyuges que las que se casaron con hombres sin esta variante genética.

Se da la circunstancia -revelada por el estudio- de que los hombres ‘dotados’ con dos copias del alelo 334 han tenido en su vida más crisis de pareja y sus esposas afirmaron que están más insatisfechas.

Walum indicó que la influencia de los niveles de la hormona vasopresina y las relaciones sociales es “modesta” e insuficiente para predecir de forma exacta el comportamiento futuro de un hombre en una relación de pareja, ya que ahí intervienen otros factores socioculturales.”

Los hombres que poseen este gen, no quiere decir que estén totalmente incapacitados para mantener una relación estable, ya que esto se debe más bien a una limitación social. Tampoco es un indicador de fracaso constante con la pareja, lo que sí, es que aumentan las probabilidades de infidelidad.

Este descubrimiento, más allá de servir como una forma de excusar a los hombres infieles, se prevé que servirá en un futuro para ayudar en la investigación de patologías caracterizadas por presentar dificultades en las relaciones sociales como el autismo o la fobia social, indicó el investigador.

Ahora ya lo saben, cualquier cosa: “La culpa la tiene el gen, mi amor.”

Si quieres leer más sobre el tema visita el artículo: “Infidelidad: Un mal necesario”

¡Les mando besos, gracias por leerme!

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