La crisis del machismo: El hombre moderno vs el hombre machista

HombreModernovsHombreMachistaSe estima que fue a finales del siglo XIX cuando la crisis masculina hizo su aparición en Estados Unidos. Las mujeres comenzaron a forjar su autonomía, a defender sus derechos y a inmiscuirse en el campo laboral.  No obstante, fue en el siglo XX, en la década de los 80´s cuando se comenzaron a realizar investigaciones sobre la crisis de la masculinidad en España, en Francia, en EEUU y Latinoamérica, especialmente en Argentina.

A partir de ahí, hasta el día de hoy, no sólo han aumentado las investigaciones respecto al tema; sino que también se han llevado a cabo movimientos sociales a nivel mundial que sacuden el patriarcado. Son los mismos hombres los que han hecho consciencia respecto a la crisis masculina.

A los hombres posmodernos ya no les sirven los modelos de referencia, ya que sus padres y abuelos fueron educados de manera tradicional, se les enseñó a ser dependientes de la mujer, autoritarios, con problemas para tener relaciones íntimas y expresarse emocionalmente, siendo esto la causa principal de dicha crisis.

Algunos hombres viven en constante temor por no saber ejercer bien su papel, tienen miedo a ser desplazados y hasta cierto punto de perder su virilidad. Por ende, a nivel mundial hay más suicidios de hombres que de mujeres, ya que ellos no cuentan con la capacidad emocional para expresar sus sentimientos y recurren a actos violentos para con ellos mismos o los demás. ¿Te suena la frase: “los hombres no lloran”?

Por lo mencionado en el párrafo anterior, es por lo que a los hombres les cuesta relacionarse en un plano de igualdad con las personas de su entorno, sean hombres o mujeres, poniendo en crisis las relaciones sociales y de pareja. El modelo de relación basado en la dominación y la sumisión ya no funciona ahora que las mujeres pueden trabajar y no necesitan marido para sobrevivir. La liberación de las mujeres ha logrado que no nos relacionemos ya desde la necesidad de tener un proveedor, sino desde la libertad para compartir la vida con quien una desee.

El hombre “de hoy” es mucho más abierto, impulsando a las mujeres de su entorno a valerse por sí mismas. Felicitan a las mujeres de su entorno el 8 de Marzo, se manifiestan junto a ellas para reivindicar la igualdad; pero aún son muchos los que se sienten culpables porque no son capaces de ceder sus privilegios de clase. Ayudan a las tareas domésticas e incluso toman el rol de quedarse en casa mientras la mujer trabaja.

Se enfrenta a una libertad desconocida para configurar su identidad, y eso le angustia, porque ha de inventarse nuevos modos de ser y de relacionarse y no sabe muy bien por dónde tirar. Algunas mujeres se quejan de la indecisión masculina, de la inseguridad que les paraliza, de su falta de madurez. El varón posmoderno no sabe si las mujeres desean machos posesivos o compañeros de viaje, y sufre por las contradicciones internas entre el discurso y la práctica, entre el deseo de igualdad y las estructuras machistas que habitan en todos los hombres y mujeres educadas en la tradición patriarcal.

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