Nadie te va a decepcionar, sólo tú…

Es un clásico en las relaciones amorosas, es algo que tienen en común todas, TODAS y si eres de las personas que no lo cree, entonces, supongo que no eres humana. En algún momento de la relación (sea formal o informal) hemos esperado algo, lo que sea. No me digas que no y mucho menos que eres fiel creyente de la frase: “No esperes nada de nadie y así nadie te defraudará.” Y sí, por un lado tiene algo de razón, por el otro, déjame decirte que en este círculo amoroso nadie te defrauda, la única que lo hace eres tú misma. ¿Qué? Así es, así que como primer consejo: Limítate a ti misma y piensa hasta dónde quieres defraudarte. ¿Cómo? Sigue leyendo…

Las mujeres somos un tantomucho complicadas y pensamos que todos a nuestro al rededor, especialmente nuestra pareja tiene la capacidad de leer nuestros pensamientos y que, además, tiene un doctorado en ser adivino, por lo que él tiene que saber lo que nosotras queremos, cuándo, cómo y dónde lo queremos. Y obviamente, si no logra descifrarlo, experimentamos una sensación de decepción inmensa, nuestros sentimientos se van al vacío, creemos que ya no nos ama y hacemos el drama más grande de la historia. ¡Error! Te acabas de decepcionar a ti misma ¿Porque? Porque no hablas, así de simple.

Si de bebés nos enseñaron que, si queremos algo tenemos que pedirlo, ¿Qué diferencia hay ahora en la vida adulta? ¿Para que pasar meses e incluso años esperando algo si puedes pedirlo? Si notas que en tu relación algo no avanza o no cumple completamente las expectativas ¡Habla! Aquí hay dos opciones:

a. Ser escuchada y complacida.

b. No hablar, no ser complacida y seguir la relación como si no pasara nada.

Si eliges la opción “a”, se directa, no disfraces las palabras y externa exactamente lo que deseas, tú ya cumpliste tu parte, deja que tu compañero de vida haga lo demás, si los resultados no son lo que esperabas, no hay más… Vete de ahí y deja de perder tiempo y corazón; sin embargo, si optas por la segunda opción, lamento decirte que recibirás doble decepción: la de tu pareja y la tuya por no haber hecho nada.

Esperar es algo nato, y jamás podremos contra ello. No obstante, es responsabilidad de una misma dar a conocer nuestras necesidades, limitarlas y hacerlas valer. Deja de pedir con la mente y utiliza el don y la base de una buena relación: La comunicación.

Imagen: http://www.WeHeartIt.com

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