Lo que necesitas para tener una buena relación

Y es posible que lo hayas estado pasando por alto todo este tiempo.

Muchas veces nos sentamos frente a alguien, tomamos su mano y nos damos cuenta que independiente del tiempo que haya pasado, seguimos teniendo cientos de interrogantes y situaciones a las que no sabemos como enfrentarnos. En las relaciones la mayoría de las cosas tienen que ver con el ensayo y el error, con determinar las cosas que funcionan y las que no, y a pesar de que nos queda claro desde el principio que encontrar una fórmula mágica es prácticamente imposible, creo que hay algo que hasta ahora no había notado y que ha sido lo que ha diferenciado en gran medida la relación en la que me encuentro actualmente de todas las demás.

Una vez que pasas por la primera fase de tu relación, la llamada ‘luna de miel’ donde todo es perfecto, donde la persona que tienes al frente es todo lo que siempre quisiste, donde te preguntas constantemente ¿dónde estabas? ¿qué te tomó tanto? llegas a una etapa que es mucho más realista. Te das cuenta que tu amado tiene virtudes y defectos, que tiene algunas costumbres que te pueden llegar a volver loca y que sus gustos no tienen mucho que ver con los tuyos. La duda aparece y te preguntas ¿será él? ¿será esta la relación que buscabas? La respuesta, si tus dudas son más bien superficiales, debiese ser siempre: sí.

Es normal enfrentarse a estas dudas y estas preguntas, después de todo, estás haciendo planes y sacrificios porque quieres pasar tus días y posiblemente tu vida al lado de esta persona, entonces ¿qué es lo que lo hace todo tan diferente? No es obvio, pero es bastante sencillo y es esto: creer. Llámalo acto de fe, acto de locura o simplemente amor ciego, pero para mí, creer ha hecho toda la diferencia. Creer en la relación, creer en tus decisiones, creer en ti misma, creer en la persona que tienes en frente. Ya sé que estarás pensando… ¿pero cómo voy a saber si es la decisión correcta? y entonces tendré que responder que la belleza de la vida implica que simplemente no lo sabes, no lo sabrás y no lo podrás saber hasta que sea demasiado tarde. ¿Cambia eso en algo la felicidad que sientes en este mismo instante? Lo más probable es que no.

Creo completamente que el hombre que tengo a mi lado vale la pena, que cuando tomo su mano y él toma la mía es una confirmación de que hemos decidido comprometernos el uno con el otro. Que cuando discutimos por cosas pequeñas nuestro amor no sufre, no se empequeñece, porque creemos que es parte de la vida, del día a día y no dejaremos que eso nos separe. Creo que él es lo que yo había estado buscando y creo que me hace bien su compañía, que es perfecto porque me enseña cosas nuevas, me protege y me saca de mi zona de confort. Creo que yo también le hago bien, que lo he ordenado en cierto punto, que le he enseñado a amar la vida y el mundo desde otra perspectiva.

Creo. Creo en él, en mí, en nosotros, en el futuro, en la vida y en nuestro amor. Creo, y aunque puede que mañana pase algo que me demuestre que quizás me equivoqué, no importa, porque hoy y ayer lo amé con honestidad y le di todo de mí, y no existe tragedia alguna en haber creído y haber amado por completo.

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