Políticas absurdas de oficina que nos vuelven locos

Ser parte del mundo Godínez no es fácil. Levantarte temprano, ir al gym, llegar a la oficina y pasar más de ocho horas sentada frente al monitor. Los bomberazos, los correos y llamadas infinitas, lidiar con el equipo de trabajo, con ¡EXCEL! (de verdad odio Excel), los cambios de última hora, en fin, tú sabes perfecto a que me refiero y si a esto se le suman las reglas absurdas que hay en la oficina… ¿Qué hicimos para merecer esto? (jajaja)

Es obvio que las empresas necesitan tener reglas para operar correctamente;sin embargo, la clave está en no tener reglas intransigentes o flojas que sólo sean un intento “pobre” para mantener el orden.

Hay empleados que se pasan de listillos o listillas y por ende, las cabezas deben de implementar nuevas reglas y es ahí donde muchos se equivocan ¿Por? Lo que sucede, es que imponer una nueva norma a un equipo de trabajo es un golpe bajo a la moral y NO soluciona el problema original. Lo ideal es arreglar el conflicto de uno a uno.

Cuando los jefes crean reglas absurdas, demuestran su incapacidad para mantener el control y obviamente todo empeora.

Estas son algunas reglas que enloquecen a todos los Godínez. #PrayForGodínez.

1. Restringir el uso de internet

Obvio no vas a ver porno o una movie en Netflix en horario de trabajo y ya no hablemos de Facebook, pero como empleados deberíamos de tener la libertad de poder navegar en la red en horas nalga, es decir, en horas de descanso. Cuando se nos bloquea hasta la página del correo personal, no sólo nos dañan la moral; sino que también afecta la capacidad de realizar nuestro trabajo ¿Un ejemplo muy obvio? Poder revisar el perfil de alguien a quien acabas de entrevistar para cubrir una plaza.

2. Horarios estrictos

La puntualidad es fundamental, pero tampoco hay que llegar al extremo y que por cinco minutos que llegues tarde, el jefe ya esté en llamas. No hay que olvidar que lo que vale es la calidad y la forma en la que te desempeñas, no las horas que pasas en la oficina. Hay personas que se quedan después de la hora de salida e incluso sacrifican su fin de semana o sus actividades por cumplir demás con el trabajo y que a pesar de eso, el jefe se las haga de súper pedo por llegar dos minutos tarde.

Cuando las empresas son innecesariamente estrictas con las ausencias médicas, dejan un mal sabor de boca en los empleados que siempre se esfuerzan. Es pésimo tener que matar a la abuelita tres veces al año para no ir a trabajar un día.

3. Políticas draconianas de correos electrónicos

Esta regla es relativamente nueva y ya es infame. Algunas compañías están restringiendo a sus empleados de tal manera que tienen que elegir en una lista pre aprobada de tópicos de email.

4. Limitar el uso de los baños

¿En serio?

5. La meta del día es…

Mi primer trabajo fue en un call center para vender tarjetas de crédito. No inventes con la tortura de nuestra “coach”, todos los días escribía los nombres del equipo en un pizarrón con la meta de ventas que debíamos alcanzar cada uno. Era un infierno, la presión estaba al mil.

Cuando se obliga a entrar en un ranking determinado que mida el desempeño se logran tres cosas: 1) Se evalúa de forma incorrecta el desempeño de la gente, 2) Todos se sienten como solo un número y 3) Se crea inseguridad porque todos piensan que serán despedidos si no alcanzan las métricas. Es una política de flojos porque evita el esfuerzo de desarrollar un buen sistema de evaluación de objetivos.

6. Prohibir teléfonos móviles

Se tiene la tonta idea de que esto aumentará la productividad ¿No me digas? Imaginen la tensión cuando se está al pendiente de algún familiar o te llaman por una emergencia.

7. Contener la libre expresión

Muchas organizaciones delimitan lo que las personas pueden tener en su escritorio. Obvio, no vas a poner un póster de Enrique Iglesias sin camisa, pero ¿determinar cuántas fotos de tus seres queridos puedes poner o si puedes dejar vasos con agua sobre la mesa? ¡Es una locura!

Conclusión: Las empresas que manejan este tipo de reglamentos, tienen una gran desconfianza en sus empleados y en la gente que están por contratar. Si los jefes no son capaces de elegir a personas confiables que sepan manejarse en un ambiente laboral y lo único que se les ocurre es imponer reglas de este tipo ¿Para qué los contratan?

 

 

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