La relación entre el cigarro y el alcohol ¿Por?

Hace una semana decidí bajarle al consumo de cigarro, por ende, los fines de semana se me han hecho una tortura y más si en ellos hay plan de ir a un bar o reunión porque pues sí, me gusta la copita y fumar mientras bebo. ¿Te pasa lo mismo o simplemente tienes curiosidad de saber porque esa relación de amor entre el cigarro y el alcohol? ¡Sigue leyendo!

Beber y fumar es algo tan común, como lo es también un cigarro después de comer, bebiendo café o antes de dormir pero lo más cañón y dañino es la combinación cigarro + alcohol. La causante de que se quiera fumar mientras se bebe y viceversa es la hormona de la dopamina, este neurotransmisor aumenta cuando nos sentimos bien y estamos disfrutando.

La mente relaciona “placer por fumar” con “placer por beber” o al revés y así es como parece que un hábito no puede existir sin el otro. También esta es la razón por la cual aquellos que quieren dejar de fumar quizás beban más (o coman) y los que intentan abandonar el alcohol necesiten más cigarrillos.

El recuento de los daños…

Aunque todos los órganos se ven afectados cuando bebemos o fumamos, hay uno que, en particular, lo sufre más: el hígado.

Beber 3 latas de cerveza o 2 copas de vino le supone un gran esfuerzo. No siempre tiene la capacidad de excretar la totalidad de toxinas. Por eso, cuanto más bebemos, más complicado es eliminar el alcohol.

Por otra parte, al fumar también estamos dañando nuestro hígado.

¿Por qué? Porque este hábito activa los residuos del cuerpo y provoca estrés oxidativo, causante de muchas enfermedades.

El cigarrillo lesiona las células hepáticas, aumenta la producción de proteínas inflamatorias (citosinas) y contribuye al desarrollo de la hepatitis crónica alcohólica y la cirrosis.

Aunado a ello, al mezclarlos estamos destinadas a padecer al día siguiente una cruda de miedo (náuseas, dolor de cabeza, problemas para concentrarse y debilidad, entre sus principales síntomas).

Ya no quiero…

Cuando estas dos acciones están muy arraigadas en nuestro día a día puede parecernos imposible abandonarlas. Es cierto que el compromiso y el esfuerzo han de ser notables pero no podemos rendirnos.

Sí se puede dejar de beber y de fumar. Es un arduo camino pero con maravillosos resultados cuando logremos el objetivo. Sigue estos pasos y lo lograrás:

  • No bebas alcohol durante el primer mes. Aguántate la fiesta un poquito, sé que es difícil pero tú puedes.
  • Evita salidas donde haya alcohol y tabaco. O si de plano no puedes, entonces agárrate los calzones y no caigas en la tentación.

Este fin de semana escuche por ahí que el cigarro es más un vicio de costumbre que una necesidad, así que, es cuestión de tiempo quitar la relación del cigarro con alcohol o con lo que sea que lo asocies en tu vida diaria.

¡Suerte!

 

 

 

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