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Las diferencias entre la depresión y la tristeza

Cuando la persona experimenta depresión no encuentra el motivo de su apatía, por ende, no puede poner una solución.

Es muy común que utilicemos la frase “estoy deprimida” cuando tuvimos un mal día o nos sentimos frustradas, esto es una respuesta natural a un suceso infortunado. Romper con nuestra pareja, atravesar por una situación económica grave o la imposibilidad de cumplir un objetivo es normal, ya que no somos máquinas. Sin embargo, estamos muy lejos de padecer una patología grave como es la depresión.

Cuando el tiempo pasa y hemos encontrado una solución al problema, el sentimiento pasa y desaparece por completo. Incluso, cuando un ser querido muere o nos mudamos al otro lado del planeta, entramos en un proceso de duelo y luego nos damos cuenta que la vida sigue. En este caso tampoco estamos hablando de depresión; sino de un desorden anímico normal.

En conclusión la tristeza es un estado emocional natural, una reacción que se relaciona a un episodio o situación en particular.

¿Y la depresión?

Primero hay que poner en claro que se trata de una enfermedad mental y un trastorno del estado de ánimo. Se clasifica de diversas maneras dependiendo de los síntomas que presente el paciente.

La depresión puede durar semanas o años y aquellos que la padecen requieren de ayuda profesional. Para que puedas considerar que padeces de depresión tienes que marcar al menos 5 de los siguientes síntomas:

  • Estar irritable la mayor parte del tiempo.
  • Sentirte triste todo el día y sin motivo aparente.
  • Pérdida o reducción de placer en las actividades cotidianas.
  • Cambios en el peso o en el apetito.
  • Problemas para dormir o necesidad de dormir demasiado.
  • Sensación de inquietud a diario.
  • Lentitud en los movimientos, cansancio, baja energía.
  • Incapacidad para tomar decisiones, sentimientos de culpa o inutilidad.
  • Pensamientos de muerte o suicidio.
  •  Problemas para enfocarte o ser creativa.

Antes de que enloquezcas, respira profundo y lee con atención:

A diferencia de la tristeza, cuando se padece depresión NO se sabe la razón por la cual se está de esa manera, en cambio, cuando estamos tristes nos es muy fácil saber el motivo.

Además, para saber si se está deprimida, es necesario haber pasado mucho tiempo desde los primeros síntomas. Es decir, la persona no se da cuenta de la noche a la mañana que padece un trastorno emocional.

Ansiedad y depresión: Una lucha constante

La depresión y la ansiedad son problemas emocionales que nadie desea sentir, simplemente es un cúmulo de situaciones y experiencias complicadas que el día menos esperado explotan.

Se tiene la idea de que una persona que sufre estos trastornos, es un ser débil, inestable e incapaz de enfrentar la vida. Los que forman parte de su entorno se la pasan dando discursos tipo: “Tienes que madurar”, “La vida no es así”, “No es para tanto”, “No tienes porque llorar.”

¿Te suenan? Quizá tú escuchaste este tipo de frases que lejos de reconfortarte te hacen sentir peor. Es importante que le demos la atención necesaria a la dolencia emocional así como se le da a un dolor de cabeza o de estómago.

No debemos dejar que las heridas emocionales se curen solas, debemos trabajar en ellas y encontrar la razón del dolor. Lo ideal es acudir a un psicólogo para que nos brinde las mejores estrategias y nos ayude a enfrentar la depresión y la ansiedad.

Así como nos damos cuenta que algo que comemos nos hace daño, debemos dejar de consumir aquellos pensamientos y circunstancias que nos hacen daño, no vale que sólo parchemos las heridas, es necesario limpiarlas y sanarlas poco a poco.

Ansiedad

Un ataque de ansiedad es similar a un viaje en una montaña rusa. De un momento  a otro va a parar, pero no sabemos cuándo, ni cómo por lo que mantener el control ante esto es un poco complicado.

Depresión

Quien padece depresión, se hunde en una constante tristeza o irritabilidad. Nada lo motiva, ni lo ilusiona. Le cuesta ir a la escuela o al trabajo. La depresión es la punta de todo lo que hemos traído cargando durante mucho tiempo, es el resultado de circunstancias difíciles que guardamos en lo más profundo de nuestro ser.

La depresión y la ansiedad no son para nada signos de debilidad, al contrario, demuestra la fortaleza que el ser humano ha tenido a lo largo de la vida y que de un momento a otro, esa fortaleza y ese “aguante” sale a flote por medio de estos problemas emocionales.

Nadie está libre de relacionarse con la depresión y la ansiedad, ya sea de manera directa o indirecta.

 

Licuados para combatir la depresión, el estrés y el cansancio

La falta de sueño y las preocupaciones nos hacen sentir cansadas y con un estado de ánimo por los suelos. Es obvio que después de someter nuestro cuerpo al estrés, actividades físicas o cualquier otra donde se vean comprometidas las funciones físicas y psicológicas, éste nos pase la factura después.

Las siguientes soluciones naturales para combatir estos males son buenísimas para energizar el cuerpo e impulsarlo a continuar. Además son deliciosas ¡Checa las recetas!

  1. Adiós cansancio:

Ingredientes

  • 2 tazas de leche de almendras (500 ml)
  • 1 aguacate maduro
  • 1 limón
  • 1 nuez
  • 2 rodajas de limón (para decorar)

Preparación

  • Enfría la leche en el refrigerador y luego mézclala con la pulpa de aguacate, el jugo de limón y la nuez.
  • Bate todo durante un par de minutos y retíralo tras obtener una mezcla homogénea.
  • Vierte el batido en un vaso y decóralo con las rodajas de limón.

2. ¡Hola energía! ¡Adiós fatiga!

Ingredientes

  • 3 zanahorias
  • 1 remolacha
  • 1 manzana
  • 2 ramas de apio
  • ½ pepino grande
  • ½ vaso de agua (100 ml)

Preparación

  • Antes de empezar, lava muy bien las verduras y la fruta para desinfectarlas y eliminar todo tipo de suciedad.
  • Cuando todo esté listo, corta todo en trozos grandes y llévalo a la procesadora con el medio vaso de agua para facilitar el licuado.
  • Si gustas le puedes añadir un poco de hielo.

3. Cansancio y estrés

Ingredientes

  • 4 hojas de lechuga
  • 2 tomates
  • 1 manojo de perejil
  • 2 ramas de apio
  • ½ vaso de agua (100 ml)

Preparación

  • Desinfecta todos los ingredientes y procésalos en la licuadora hasta obtener un líquido homogéneo y libre de grumos.
  • Deja que se enfríe en el refrigerador durante un par de horas o agrégale un poco de hielo para darle un toque más refrescante.

4. Ansiedad

Ingredientes

  • 2 cucharadas de avena molida (20 g)
  • 1 pera madura
  • 1 vaso de infusión de hierbabuena (200 ml)
  • 1 cucharada de miel de abejas (25 g)

Preparación

  • Lava muy bien la pera y llévala a la licuadora junto con la avena, la infusión de hierbabuena y una cucharada de miel de abejas.
  • Procesa todo por un par de minutos y consúmelo fresco, sin colar.

La depresión desde la perspectiva de un hombre

“Afecta tu forma de pensar. Afecta la forma en que te sientes. Afecta la forma en que amas. . . es como una manta que lo cubre todo. . . y es que es tan asfixiante. Hay veces que uno dice: basta ya. Sientes como que ya fue suficiente”.
-Steve Lappen. escritor
La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, se calcula que la padecen unos 350 millones de personas, y si bien afecta más a la mujer que al hombre, la mayoría de ellos no lo reconocen, no lo admiten y no buscan ayuda.

Se habla mucho sobre la depresión en las mujeres pero, ¿qué pasa con los hombres? En las diversas culturas del mundo aún está muy arraigada la famosa frase “los hombres no deben lloran”, y esto los obliga a reprimir sus sentimientos desde niños, para así pasar toda una vida ocultándolos o lidiando con ellos a través del alcohol, las drogas y la violencia.

La depresión puede afectar a cualquier hombre a cualquier edad, y claro que con el tratamiento adecuando pueden mejorar y recobrar su interés por la vida, pero el primer paso, y lo más difícil, es aceptarlo y drenar esos sentimientos que tanto daño causan.

Una excelente manera de hacerlo es a través del arte, como el fotógrafo de 21 años Edward Honaker, quien sufrió de una grave depresión y ansiedad durante dos años, lo que lo hizo sentir que estaba en una constante guerra con su mente.

Fue después de que le diagnosticaron depresión cuando comenzó a comprender lo que sucedía en su mente, y decidió tomar su cámara fotográfica para convertir sus emociones en algo tangible; el resultado fue una serie de retratos que capturan su experiencia personal al lidiar con el demonio de la depresión.

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“Todo lo que sé es que me volví malo en las cosas que solía ser bueno, y no sé por qué”.
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“Tu mente es quien tú eres, y cuando no trabaja adecuadamente, da miedo”.

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“Es algo complicado sentir cualquier tipo de emoción cuando estás deprimido, y definitivamente yo pienso que el buen arte puede mover a las personas”.

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Soledad, invisibilidad, tristeza, dolor, suicidio, son algunos conceptos que reflejan las fotografías en blanco y negro de Edward, durante el peor momento de su depresión.

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La importancia del hecho de que Edward hable tan abiertamente sobre este tema radica en romper un poco el estigma social que existe entre la depresión y los hombres, ya que es menos común y más complicado que el sexo masculino hable de sus sentimientos y pensamiento cuando atraviesan este tipo de trastornos.

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Honaker espera que su proyecto logre inspirar a otros no sólo para hablar de este trastorno, sino para impulsar a la gente a aceptar y comprender un poco más a los que luchan con ella todos los días.

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Si padeces depresión, lo primero que debes hacer es acudir con un profesional: está comprobado que recibir tratamiento lo más pronto posible puede aliviar los síntomas, divide tus tareas diarias en grandes y pequeñas; no hagas muchas cosas al mismo tiempo, pasa tiempo con otras personas y habla de tus sentimientos con un amigo (a) o familiar cercano, no tomes decisiones importantes en tu vida hasta que te sientas mejor y lo más importante: piensa que es temporal y pronto pasará.

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Fuente

Huffington Post

Vitaminas y minerales que previenen o terminan con la depresión

Este padecimiento se ha vuelto súper común, tanto, que se puede volver complicado o grave si no es tratado a tiempo y con las medidas necesarias. Cuando no se puede sobrellevar el desánimo, la tristeza, la nostalgia, la ansiedad o cualquier otro estado emocional negativo es momento de tomar cartas en el asunto.

Hay vitaminas y minerales que influyen directamente en el sistema nervioso y que favorecen el estado de ánimo positivo, logrando que se sientan de nuevo ganas y alegría de vivir. Aquí te diré cuáles son.

Vitamina C

La vitamina C es fundamental para tener un sistema inmunitario fuerte. No obstante, también ejerce una función muy importante sobre el sistema nervioso, ya que su carencia puede provocar sensación de fatiga y tristeza. Si es una falta puntual no nos va a causar un daño importante pero, si es crónica y se le suman otros factores, puede desembocar en estados depresivos.

También es recomendable tomar vitamina C cuando estemos sufriendo un estrés físico y mental importante, ya que nos ayudará a prevenir la oxidación que le causa al organismo y que también influye en estados de ánimo negativos.

Otros alimentos ricos en vitamina C:

  • Guayaba
  • Grosella
  • Kiwi
  • Frambuesa
  • Pimiento rojo crudo
  • Espinaca

Vitamina B6

La vitamina B6 o piridoxina está implicada en el control de síntomas como la ansiedad o la depresión. Su carencia provoca una irritabilidad importante, mientras que al tomarla de nuevo se puede notar con cierta rapidez cómo potencia el buen humor.

La vitamina B6 se encuentra en los siguientes alimentos:

  • Pollo
  • Pescado
  • Plátano
  • Patata
  • Alubias
  • Cereales integrales

La manera más saludable de obtener cada día la cantidad necesaria de B6 puede ser acompañar las comidas de un poco de arroz integral o avena como sustitución del pan.

Ácido fólico

Numerosos estudios han destacado la relación que hay entre las personas que sufren depresión y la deficiencia de la vitamina B9, también conocida como ácido fólico. Según varias investigaciones, los bajos niveles esta vitamina pueden provocar una disminución en la producción de serotonina, que es clave para prevenir la depresión.

Alimentos ricos en ácido fólico:

  • Hígado de ternera, de pollo y de pavo
  • Vegetales de hoja verde
  • Cereales integrales
  • Espárragos
  • Melón
  • Aguacate
  • Naranja
  • Plátano

Zinc

En los últimos años se ha descubierto que el zinc es una pieza clave en la neurotransmisión del sistema nervioso, así como que su carencia puede estar asociada a la depresión, la astenia y otras patologías.

Algunos síntomas de la carencia de zinc son la falta de apetito, la caída de cabello y la facilidad para enfermar.

Alimentos ricos en zinc:

  • Marisco
  • Pescado
  • Carne
  • Nueces
  • Semillas de calabaza
  • Sésamo
  • Germen de trigo
  • Cereales integrales

Magnesio

El magnesio es imprescindible para tener una buena salud física y mental. Es un regulador del sistema nervioso que previene el insomnio, la ansiedad, la hiperactividad, la inquietud, los ataques de pánico, las fobias, el estrés y la depresión.

No obstante, la alimentación de hoy en día es muy pobre en este mineral debido a los sistemas de cultivo actuales, de modo que la mayoría de las personas consumimos niveles de magnesio que están muy por debajo de lo que nuestro organismo necesita.

Alimentos ricos en magnesio:

  • Moluscos
  • Leche y queso
  • Marisco
  • Caviar
  • Carne roja
  • Semillas de calabaza
  • Amaranto
  • Quinoa
  • Vegetales de hoja verde
  • Higo chumbo

7 formas para recuperarte de una depresión

Todas nos hemos sentido deprimidas alguna vez, la única solución está en dar un paso hacia adelante. Si no se te ocurre como bajar esta energía negativa, te dejo algunos consejos.

Utiliza el movimiento para mejorar tu humor

¡Muévete! El movimiento es un estado vibrante alto, más que estar sentada o acostada. Así que, si te sientes deprimida corre a un parque de diversiones o sal a caminar o a lo que quieras pero sal y muévete.

Recupera la compostura

Deja el papel de situación sentimental: En pijama de 4 días. Arréglate, ponte lo mejor que tengas y recupera la compostura, esto ayudará a subir tu ánimo.

Limpia

No hay mejor medicina que limpiar tu casa o tu cuarto. Ya lo sabes, ponte un paliacate, delantal, toma la escoba y canta a todo pulmón cualquier cumbia o bachata.

Mira una película cómica

Aquí puedes juntar la pijama de cuatro días, la única ventaja es que estarás animada.

Nota: Cuando termine la película no te quedes acostada, mejor piensa en otra actividad.

Escucha música OPTIMISTA

Cero canciones de “córtate las venas”. La vida es un carnaval de Celia Cruz podría ser la opción.

Ejercítate

No sólo te ayudará a superar un poquito el bajón, sino también a que tu autoestima se eleve al mil. Sólo piensa en lo bonita que te vas a poner si haces ejercicio frecuentemente. Además es el mejor quita estrés que existe.

¡Abraza mucho!

Te lo juro, no tienes una idea de lo bien que se siente dar un abrazo. Abraza a tus amigas a tu perro a tu hermano a tus papas ¡A quién sea! Esto te hará sentir muchísimo mejor.

Probióticos y salud cerebro-emocional

cerebro

La depresión y la ansiedad son los dos trastornos psicoemocionales más frecuentes en la actualidad y alcanzan ya proporciones epidémicas. La investigación reciente sobre el papel de las bacterias intestinales en los estados de ánimo ofrece una alternativa práctica y eficaz para enfrentar este fenómeno: los probióticos pueden usarse a titulo preventivo y/o terapéutico , y no generan los  efectos secundarios nocivos que tienen los fármacos ansiolíticos y antidepresivos.

Citemos, como ejemplo, un trabajo publicado en el 2013 por investigadores de la UCLA, en el cual se demostró que el consumo de lactofermentos , 2  veces por día, durante 4 semanas, modificaba favorablemente la actividad de regiones  cerebrales que  controlan el procesamiento de las sensaciones y las  emociones. El estudio fue encabezado por el Dr. Emeran Meyer, médico gastroenterólogo, reconocido mundialmente como una autoridad en la investigación sobre los vínculos entre los probióticos, el cerebro intestinal y la salud humana en general. (El lector interesado puede consultar sus trabajos en : www.gutmicrobiotaforhealth.com).

Los investigadores dividieron en 3 subgrupos a 36 mujeres saludables: 12 consumieron yogurt 2 veces al día por 4 semanas, 11 consumieron leche y las 13 restantes no tomaron leche, ni yogurt.

Antes del estudio todas las participantes fueron sometidas a un test que utilizando imágenes del cerebro obtenidas mediante resonancia magnética, mide la respuesta inmediata consiente y preconsciente a estímulos emocionales. Durante las 4 semanas las mujeres que consumían yogurt y leche fueron monitoreadas mediante dicho test en repetidas ocasiones. También se aplicaron otros test para medir la respuesta cerebral al estímulo emocional y para medir la actividad cerebral durante las horas de sueño.

Después de las 4 semanas quienes ingerían   yogurt, mostraron cambios significativos en su actividad cerebral. Su respuesta a las pruebas mejoró y la actividad en las regiones cerebrales asociadas con la respuesta emocional cambió para bien de manera dramática, la interconectividad en el cerebro medio se incrementó ( lo cual podría explicar la mejor respuesta a las pruebas). Los investigadores calificaron estos cambios como “ robustos” y “amplios” refiriéndose a que fueron grandes y se presentaron en numerosas áreas del cerebro. También se observó una modulación de la actividad cerebral en áreas asociadas con la respuesta a los estímulos emocionales.

Todos estos cambios ocurrieron sólo en el grupo que consumió yogurt, por lo cual -comentaron los investigadores- pueden atribuirse a los cambios generados en las bacterias intestinales por  la ingesta de yogurt. Los investigadores reportaron que esta es la primera ves que tal cosa se demuestra para humanos confirmando los resultados obtenidos en numerosos estudios realizados con roedores y añaden que la investigación por venir, podría confirmar otros beneficios asociados con la  mejora de las bacterias intestinales,  observados el los estudios con animales, como:

  • modulación de la sensibilidad al dolor,
  • modulación de la respuesta al estrés,
  • modulación del estado de ánimo,
  • reducción de la ansiedad.

Así mismo señalan que apenas comenzamos a comprender los mecanismos de interacción entre nuestro cerebro y la salud intestinal, en especial el equilibrio de las bacterias intestinales.(1).

En otro estudio, llevado a cabo por el Dr Phil Burnet y su equipo de colaboradores,  del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, la utilización de una fibra rica en galactooligosacáridos (BIMUNO), produjo una disminución en los niveles de cortisol, una disminución en los síntomas de ansiedad entre quienes consumieron el producto, así como también una mayor capacidad de tolerancia al estrés.

Según estos autores la investigación actual aporta fuertes evidencias sobre un vínculo estrecho entre las bacterias intestinales y el funcionamiento cerebral: las bacterias intestinales influyen profundamente en la respuesta neuroendócrina al estrés y modulan  procesos cerebrales de respuesta a información que se asocia fuertemente con la depresión y la ansiedad. La escases de estudios con humanos llevó a los autores al desarrollo del presente estudio: observar el efecto de la ingesta de prebióticos ( fibra soluble que nutre a  las bacterias intestinales)  en la respuesta al estrés y a la información entre individuos sanos. Lo más impresionante de este estudio, señalado por los autores en sus conclusiones, es que el consumo de prebióticos que mejoran el estado de nuestras bacterias intestinales, genera en los consumidores un cambio en el procesamiento de la información según el cual estos ¡priorizan el registro de la  información positiva vs la negativa¡ (en un test realizado frente a una computadora)(2).

Los datos se acumulan día a día. Los estudios con humanos son recientes y escasos, pero las evidencias reunidas en los estudios con animales demuestran que las  bacterias intestinales influyen sin lugar a dudas en la bioquímica cerebral y en los patrones de comportamiento.

EL CEREBRO INTESTINAL.

Desde hace una década, aproximadamente, se retomó la investigación sobre lo que se ha dado en llamar “el segundo cerebro” o “ cerebro intestinal”. Se trata del conjunto de neuronas que revisten el tubo gastrointestinal, y que se encargan de regular el complejo conjunto de funciones necesarias para una buena digestión. El cerebro intestinal comprende unas 400 mil neuronas, más que cualquier otro órgano periférico y sintetiza gran cantidad de sustancias neuromediadoras. Se ha demostrado la existencia de una estrecha interacción entre el “ cerebro intestinal “ y nuestro sistema nervioso. La investigación reciente también ha demostrado que las bacterias intestinales influyen profundamente en el funcionamiento del cerebro intestinal, pero también sobre  sistema nervioso central a través de mecanismos que involucran aspectos neurológicos, neuroendócrinos, neuroinmunológicos, bioquímicos y otros. En una palabra, esta investigación ha descubierto – o redescubre, podríamos decir- una importante ventana para el desarrollo de la medicina: la interacción entre el sistema nervioso central y la salud intestinal,  y sus  implicaciones para el normal funcionamiento de todo nuestro organismo. Al interior de esta novel investigación, mucho interés ha despertado la correlación entre salud intestinal y salud emocional, entendida como un sistema de interacción bidireccional , así como también, el papel del equilibrio de nuestras bacterias intestinales en este mecanismo ( interconexión cerebro-intestinos) básico para la homeostasis de nuestro organismo.

Lo más prometedor de estos trabajos, en cuanto al estudio de las bacterias intestinales se refiere, es el descubrimiento de su influencia en la intercomunicación intestinos-cerebro y la comprensión de las vías por las cuales nuestras bacterias intestinales pueden generara efectos en la fisiología intestinal con impactos enormes en nuestra salud global, pues involucran la salud del sistema inmunológico -recordemos , por ejemplo, que el 80% de la actividad inmunológica ocurre a nivel intestinal- la absorción y síntesis de nutrientes, procesos metabólicos,  mecanismos nueroendócrinos de respuesta inflamatoria, la función de órganos vitales como el hígado, etc. Pero no sólo, poco a poco se a demostrado que las bacterias intestinales influyen en la salud cerebral al punto de que pueden determinar  en nuestros estados de ánimo y en nuestro comportamiento.

Según el especialista en autismo y salud intestinal, Derrick MacFabe: “Las bacterias que viven en nuestro tracto gastrointestinal pueden cambiar  quienes y qué somos, desde la susceptibilidad o la resistencia  a determinadas enfermedades, hasta nuestro cerebro, comportamiento e inclusive nuestra personalidad.”. Sabemos, insiste el mismo autor,  que nuestras bacterias superan 10:1 en número a nuestras células, que de diversas maneras influyen en la bioquímica cerebral y que representan una enorme masa de información genética en interacción constante con los genes de nuestras células. Hay quienes proponen, a la luz de los nuevos conocimientos, señala el  Dr.MacFabe, del departamento de Neurociencias y Psiquiatría de la Universidad de Oeste de Ontario, Canadá,  que en un proceso de simbiosis evolutiva aprendimos a provechar la presencia de las bacterias intestinales no sólo por sus beneficios para nuestros procesos digestivos, metabólicos e inmunológicos sino también por su influencia sobre nuestro sistema nervioso central y nuestro comportamiento. La alteración de la alimentación moderna, el abuso en la medicación de antibióticos, el estrés y las sustancias deletéreas con que hemos inundado nuestro medio ambiente generan cambios profundos de nuestras bacterias intestinales y pueden de esta manera predisponernos a enfermedades diversas y cambios neuroemocionales desventajosos (3).

QUE TU ALIMENTO SEA TU MEDICINA.

A luz de este conocimiento adquiere renovada importancia la tesis hipocrática arriba citada: el papel esencial de nuestra alimentación en el cuidado de nuestra salud.

Son numerosas las áreas de la investigación en curso, misma que poco a poco va develando una complejísima interacción entre los procesos digestivos, la salud intestinal, nerviosa, inmunológica, cerebral y emocional, por mencionar sólo los ejes principales que se entrecruzan en esta investigación. Y de nuevo  nuestra alimentación es la gran olvidada en todos estos trabajos, con la salvedad de algunos pocos autores.

Se insiste en el equilibrio de las bacterias intestinales y en las diversas vías por las cuales dicho equilibrio influye en este sistema, pero no se extrae la conclusión lógica evidente: la dieta moderna resulta sumamente agresiva para las bacterias intestinales y para todo el tubo digestivo, lo cual permite comprender el origen de muchas patologías, la masificación de diversas enfermedades crónico degenerativas típicas del mundo moderno ( desde la depresión hasta la obesidad) y ofrece una explicación plausible para comprender la causa de patologías incomprendidas por la medicina moderna como las enfermedades autoinmunes.

CONSEJOS PRÁCTICOS.

Una dieta rica en frutas y verduras, evitar el abuso en el consumo de azúcar y harinas refinadas, así como también   de grasas saturadas, resulta esencial para el equilibrio de las bacterias intestinales. Destaquemos  el uso frecuente de antibióticos como  factor  sumamente agresivo para dicho equilibrio. Si usted ha tomado antibióticos con frecuencia, debe buscar otra forma de resolver el problema que lo aqueja y utilizar , por lo menos durante 6 a 12 meses, diferentes medidas para regenerar el equilibrio de sus bacterias intestinales.

Además de lo que ya mencioné, el consumo de alimentos fermentado, como el yogurt,  los tibicos,  el kombucha,  el tepache, o el pulque ( con moderación), son muy benéficos; también el uso de suplementos probióticos (que proporcionan bacterias).