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Las diferencias entre la depresión y la tristeza

Cuando la persona experimenta depresión no encuentra el motivo de su apatía, por ende, no puede poner una solución.

Es muy común que utilicemos la frase “estoy deprimida” cuando tuvimos un mal día o nos sentimos frustradas, esto es una respuesta natural a un suceso infortunado. Romper con nuestra pareja, atravesar por una situación económica grave o la imposibilidad de cumplir un objetivo es normal, ya que no somos máquinas. Sin embargo, estamos muy lejos de padecer una patología grave como es la depresión.

Cuando el tiempo pasa y hemos encontrado una solución al problema, el sentimiento pasa y desaparece por completo. Incluso, cuando un ser querido muere o nos mudamos al otro lado del planeta, entramos en un proceso de duelo y luego nos damos cuenta que la vida sigue. En este caso tampoco estamos hablando de depresión; sino de un desorden anímico normal.

En conclusión la tristeza es un estado emocional natural, una reacción que se relaciona a un episodio o situación en particular.

¿Y la depresión?

Primero hay que poner en claro que se trata de una enfermedad mental y un trastorno del estado de ánimo. Se clasifica de diversas maneras dependiendo de los síntomas que presente el paciente.

La depresión puede durar semanas o años y aquellos que la padecen requieren de ayuda profesional. Para que puedas considerar que padeces de depresión tienes que marcar al menos 5 de los siguientes síntomas:

  • Estar irritable la mayor parte del tiempo.
  • Sentirte triste todo el día y sin motivo aparente.
  • Pérdida o reducción de placer en las actividades cotidianas.
  • Cambios en el peso o en el apetito.
  • Problemas para dormir o necesidad de dormir demasiado.
  • Sensación de inquietud a diario.
  • Lentitud en los movimientos, cansancio, baja energía.
  • Incapacidad para tomar decisiones, sentimientos de culpa o inutilidad.
  • Pensamientos de muerte o suicidio.
  •  Problemas para enfocarte o ser creativa.

Antes de que enloquezcas, respira profundo y lee con atención:

A diferencia de la tristeza, cuando se padece depresión NO se sabe la razón por la cual se está de esa manera, en cambio, cuando estamos tristes nos es muy fácil saber el motivo.

Además, para saber si se está deprimida, es necesario haber pasado mucho tiempo desde los primeros síntomas. Es decir, la persona no se da cuenta de la noche a la mañana que padece un trastorno emocional.

La generación que no cree en el amor…

Hoy en día, las relaciones personales específicamente las de pareja, han perdido su valor gracias a la evolución social y cultural que experimentamos día con día, pero sobre todo, a la idea de que jamás se podrá tener una conexión auténtica con alguien. Desgraciadamente vivimos en un mundo donde el amor ha sido devaluado quizá más de lo que se ha experimentado dentro de él. El miedo a desarrollar amor por alguien es inmenso y se prefiere estar en soledad que en mala compañía. Todo se ha vuelto superficial y se cree que “encontrar” a nuestra alma gemela es prácticamente algo irreal.

Las personas así como tienen la necesidad de ser feliz, también tienen la necesidad de sufrir. Solemos pensar que a nadie le gusta sentir dolor emocional; sin embargo, éste es esencial para sentirnos vivos. Por lo tanto, la sensibilidad humana es tal y va en aumento cada vez que las personas que sufren una decepción amorosa, sea cual sea se ven obligadas, a condenar la palabra, el término y el sentimiento que está relacionado con el amor.

El corazón se cierra automáticamente a cualquier posibilidad amorosa que se le pueda llegar a presentar, a pesar de que sufrir es parte importante de la vida y es quizá el complemento de ésta, las personas deciden tajantemente cortarlo de raíz. Inmiscuyéndose en relaciones efímeras, donde tal vez se puede llegar a sufrir pero no tanto como el ser humano es capaz de hacerlo. El sufrimiento es la chispa de la vida. ¿Imaginas un mundo lleno, repleto y colmado de felicidad? Es importante recordar que la savia es una montaña rusa y que de eso se trata, de moverse de vivir, sentir, reír pero sobre todo llorar. Dejemos de tenerle miedo al amor y no encasillemos el sentimiento por una UNA o dos o tres o las experiencias negativas que sean.

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Pensamientos vs sentimientos: ¡Elige lo que quieres sentir!

EligeLoQueQuieresSentirMuchas veces pensamos que nuestros sentimientos y nuestro cerebro no están y no podrán conectarse; sin embargo, sí se puede elegir lo que queremos sentir, es muy sencillo, la clave está en hacernos responsables de nosotros mismos; es decir, aprender a controlar nuestros sentimientos. Los sentimientos no son simples emociones, sino que son reacciones que uno elige tener. Cuando uno aprende a escoger lo que puede sentir, empieza a transitar el camino de una vida inteligente emocionalmente hablando, una vida feliz y sana.

Todos tenemos el poder de controlar nuestros pensamientos, nadie más puede hacerlo; así que, pregúntate ¿Quién los controla? O más bien ¿Quién influye en ellos? ¿Tu familia, tu pareja, tu jefe? Dirige tus pensamientos hacía donde tú quieras.

Cada uno de tus sentimientos proviene de tus pensamientos. Un sentimiento es una reacción física a un pensamiento, estos inevitablemente desencadenan sentimientos. Por ejemplo, cuando lloras te pones rojo del rostro, tu corazón palpita más rápido, es decir, antes de que aparezcan estas reacciones ha habido un pensamiento.

Si eres capaz de controlar tus pensamientos, serás capaz de controlar tus sentimientos y emociones. De acuerdo a lo que pienses, será tu sentir.

Estamos acostumbrados a aquejarle nuestra felicidad o tristeza a alguien; no obstante, esto es un completo error, ya que es NUESTRA manera de pensar acerca de las personas lo que nos pone bien o mal. Puedes aprender a sentir diferente sobre cualquier persona o cosa que decidas. Sé que no es fácil. Lo primero que tienes que hacer es desear modificar tus pensamientos y mediante un trabajo constante, lograrás desaparecer esos sentimientos disfuncionales que has experimentado desde hace tiempo.

A través de nuestras vidas fuimos acostumbrándonos a los pensamientos que identifican las causas de nuestros sentimientos en hechos externos. Debemos empezar a entrenarnos con nuevos pensamientos que asuman la responsabilidad de nuestros propios sentimientos.